EL SHIATSU ZEN Y LA MÚSICA

En el invierno de 1995, mientras estudiaba violín en Lugano, Suiza, tuve mi primer contacto con el Shiatsu Zen. En ese tiempo vivía en Comano, un suburbio de Lugano, donde casualmente había una clínica de shiatsu. Un día, paseando por las calles empedradas de Comano, me encontré con una de las terapistas de la clínica. Empezamos a platicar y le mencioné que debido a mi estudio de violín cotidiano sufría de tensiones físicas y emocionales. Al escuchar esto la terapista me invitó a tomar un tratamiento en su clínica. Después de mi primera sesión de shiatsu me sentí mucho más relajada, ligera y feliz.

Gracias a esta experiencia empecé a tener un interés en esta forma efectiva y poderosa de terapia. Pero no fue hasta 10 años después que tomaría un curso introductorio al Shiatsu Namikoshi, mientras vivía en la Ciudad de México. A pesar de haber aprendido mucho de este curso, sentí en ese momento que el método de Shiatsu Zen me interesaba más ya que, como en mi profesión como músico, requiere no sólo de un entrenamiento físico, sino también emocional y mental.

Después de nuestra llegada a Toronto en 2006, mi esposo vio la publicidad del Kokoro Dojo, centro de formación profesional y terapias de Shiatsu Zen, en un café internet. Tomamos la información y al día siguiente contactamos a la clínica. Después de haber recibido mi tratamiento en dicha clínica sentí que había redescubierto mi fascinación por la terapia de shiatsu. Esto me llevó a tomar parte en un retiro guiado por Adarsa Chakra Sensei en Julio de 2007, y por lo tanto a inscribirme en el curso de diploma para terapistas de Zen Shiatsu profesionales.

Ser terapista de Shiatsu Zen ha sido un gran beneficio físico, mental y emocional y un incentivo fuerte para dejar ir viejas actitudes. Esto es algo inevitable para un terapista profesional, ya que el Shiatsu Zen es una forma de terapia que requiere de una constante purificación para su verdadera efectividad. Esto es parecido al proceso de un músico; entre más fuerte sea tu mundo interno, más auténtica será tu expresión artística.
El haber tomado el diploma como terapista de Shiatsu Zen ha tenido un impacto muy positivo en todas las áreas de mi vida. Es un reto, claro, pero muy satisfactorio para aquél que busca de una trasformación personal.

Estos tres años de ejercer como terapista profesional han enriquecido de manera contundente mi visión y ejecución musical. Mi preparación como terapista me ha llevado a experimentar una unión cada vez más fuerte de mente-cuerpo así como la importancia del respiro y una correcta postura.

Así pues, como en una terapia la postura, el estado mental y el respiro del terapista son fundamentales para el éxito de la misma, es también de suma importancia la intención pura de sanar al paciente. Este proceso es similar a la ejecución musical; es decir, entre más fuerte sea nuestra relación mente-cuerpo-respiro más clara y poderosa será nuestra intención musical tanto a nivel sonoro como emocional.

This post is also available in: Inglés

Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a EL SHIATSU ZEN Y LA MÚSICA

  1. Dave Flexer dijo:

    Interesante artículo

  2. Querida Pau,
    Me quedé sin palabras al leer tus profundas y fuertes reflexiones, admiro el valor que tienes por acercarte a la verdadera verdad que todos llevamos adentro y que pocos nos animamos a explorarla y compartirla como tu.
    con mi cariño de siempre y admiración, un abrazo, gracias Pau, tu tocaya

  3. Tania dijo:

    Me parece muy innovadora tu propuesta de unir el cuerpo, la mente y la respiración para encontrar una emotividad musical auténtica. Eso es lo que yo busco cuando escucho a un intérprete, autenticidad y virtud!

    Felicidades por tu sitio web
    Tania Hernandez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *