EL SILENCIO

Cada vez que los niños de los cursos que imparto dan una presentación pública, no deja de asombrarme las diferentes reacciones del público asistente. Todas ellas representan una experiencia nueva para mí, las cuales conforman enseñanzas valiosas en mi camino como artista y pedagoga.

Durante un curso que impartí hace poco, al término de la presentación musical de los niños, una mamá comentó que le había impactado el oír su propio respiro durante la ejecución de los alumnos. Esta reacción se debió no sólo a la intensidad de la ejecución sonora por parte de los niños sino también al poder del silencio dentro de dicha ejecución.

Este comentario me llevó a reflexionar sobre la esencia del silencio dentro del mundo sonoro y su poder para crear este mismo de forma cautivante. Es como si el permitirnos estar en contacto con el silencio de forma auténtica nos llevara a crear la intención justa y natural de nuestra próxima ejecución sonora.

Una puerta para desarrollar un contacto más profundo con el silencio es nuestro propio respiro. Cada vez que tengamos la oportunidad de estar en contacto con este mismo, ya sea este dentro de una ejecución artística o en nuestras actividades cotidianas, respiremos de forma suave y lenta con nuestro abdomen. Esta simple acción hecha de forma regular hará que todo nuestro ser este presente cada vez que estemos en contacto con el silencio.

Curiosamente, este aspecto del silencio lo abordé en este curso reciente de forma más consciente y detallada que en cursos anteriores. Sentí que era el momento de integrar el silencio como un pilar fundamental dentro de la creación del mundo sonoro.

Asimismo, es asombroso ver cómo los niños tiene la capacidad natural de no solo estar con todo su ser dentro de sus ejecuciones sonoras sino también de estar totalmente presentes, física, emocional y mentalmente, en cada silencio de su creación musical.

El llegar a este resultado hace que cada clase se vuelva en un momento de creatividad, de descubrimientos sonoros y de un disfrute auténtico de experimentar la música y el silencio mismos.

This post is also available in: Inglés

Esta entrada fue publicada en Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *