BIENESTAR CORPORAL: BASE PARA UNA TECNICA INSTRUMENTAL EFICAZ

Es muy común que surjan tensiones de diversa índole en el ejecutante durante su interpretación musical. Una de ellas es la tensión a nivel físico causada esta por situaciones tanto internas como  externas.  Asimismo dicha tensión puede provenir por una falta de conexión con nuestro propio cuerpo y la preparación previa de este a cualquier tipo de ejecución musical. Debido a esto es probable que nuestro cuerpo  esté  acostumbrado a tocar un instrumento con un cierto nivel de tensión. Incluso puede parecer que esta rigidez fuera parte de nuestra técnica musical. 

Un cuerpo en tensión hará que tanto retos técnicos como musicales sean más difíciles de lograr dentro de nuestro quehacer artístico.  Por ejemplo, si en nuestro estudio cotidiano encontramos dificultad al realizar un cierto cambio de posición, ésta será más difícil si los hombros están rígidos y elevados. Pero si están relajados y fortalecidos el mismo cambio será mucho más fácil y preciso. Es por esto que es fundamental el tener un tono muscular adecuado para una ejecución libre de tensión.  

Las diferencias que existen entre un cuerpo en tensión y uno en relajación son notables. Por ejemplo, un cuerpo en tensión hará no sólo que nos sintamos rígidos sino también que surjan en nosotros sentimientos tales como la ansiedad, frustración, agitación e incluso palpitación al momento de tocar. En cambio, un cuerpo relajado hará que nos sintamos centrados y nos dará una energía adecuada y balanceada  al tocar.  Asimismo sentiremos que estamos dentro de nuestro cuerpo y no fuera de este, por lo que nuestra ejecución se volverá en un momento de disfrute total.

 El primer paso para re-educar nuestra conciencia corporal es empezar a observar nuestra postura tanto en nuestro estudio cotidiano como en nuestras actividades jornaleras.  Para despertar una conciencia corporal  se puede llevar a cabo el siguiente ejercicio:

  1. En un lugar tranquilo sin que  seas interrumpido, siéntate en una silla con los pies en la tierra y la espalda derecha.  Las piernas deben estar ligeramente más abajo de la cadera.
  2. Coloca una mano en tu abdomen y realiza respiraciones lentas y profundas. Al inhalar cuenta 4 tiempos, sostén el respiro 2 y al exhalar cuenta 4 tiempos.  Esta forma de respirar hará que te empieces a relajar y a fomentar una conexión entre mente y cuerpo.
  3. De forma consciente relaja cada parte de tu cuerpo empezando por los pies y acabando en la coronilla. Si sientes que hay una parte en tensión respira más en dicha parte liberando cualquier estrés acumulado en tu cuerpo.
  4. Haz círculos lentos con la cabeza de derecha a izquierda y viceversa.  Localiza puntos de tensión y quedándote en ellos brevemente lleva a cabo lentas y profundas respiraciones abdominales para liberar la tensión acumulada.  Si es necesario coloca tus manos en tu abdomen para sentir mejor tu respiración. 
  5. Al término del ejercicio inhala profundamente y exhala una ahhh soltando cualquier tensión que haya quedado en tu cuerpo. Realiza esto 3 veces.  Ahora levántate y camina en el espacio viendo de frente y percibiendo todo tu ser en cada paso que des.

 Al final de los pasos anteriores vas a percibir como todo tu cuerpo se ha relajado y tonificado. Sentirás que todo tu peso corporal va a tus pies, tu espalda estará derecha, tu pecho se abrirá dejando caer naturalmente tus hombros y tu cuello se sentirá más ligero. Es una manera de alinear el cuerpo y esta alineación nos puede acompañar  durante el día ya sea en nuestro estudio musical o en nuestras actividades cotidianas.

Este tipo de práctica básica conviene llevarla a cabo antes de tocar nuestro instrumento musical.

Esto nos dotará de una conciencia corporal y facilitará el estudio.  Asimismo es conveniente realizarla después del estudio ya que es una forma de volver a tonificar  y relajar nuestros músculos.

Pensemos en los atletas y en cómo para ellos es tan importante tanto una preparación previa a su rutina como la relajación y estiramientos al terminar.  Tocar un instrumento conlleva un gran trabajo corporal; lo engañoso es que no nos movemos como los atletas, pero el movimiento muscular que requerimos para ejecutar un instrumento musical es más complejo de lo que parece. Es por esto que desarrollar una conciencia corporal y fortalecer nuestro cuerpo son ingredientes fundamentales para edificar una técnica sólida instrumental y para el cuidado de todo nuestro ser.

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