Capítulo muestra

LA MENTE: ELEMENTO COCREADOR DE LA MÚSICA

“… Todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos…”
– Buda

Nuestro potencial mental

¿Qué es lo que implica tratar un tema tan relevante y profundo como lo es renovar nuestra visión musical así como nuestro estudio cotidiano de la música?

Pues bien, implica muchos factores, entre ellos la importancia de cómo dirigir nuestro potencial mental para poder acceder a una nueva relación con la música y con nosotros mismos. Esto es algo que no deja de asombrarme día con día, ya que los resultados a los cuales podemos llegar, al emplear nuestra mente en el estudio jornalero, son sorprendentes. Es cuestión de darnos cuenta del gran tesoro que vive en la mente humana y hacerlo aflorar en cada situación de nuestras vidas.

A este respecto quizás te preguntes: ¿pero que tiene que ver mi potencial mental con mi ejecución instrumental? ¡Mucho! Tocamos un instrumento no solo con nuestro cuerpo sino también con nuestra mente. Tal vez en un principio este concepto pueda parecerte abstracto y confuso, pues… ¿cómo que toco con la mente? ¿A qué se refiere exactamente esta idea? Las respuestas a estas dudas, totalmente normales, vienen expuestas a continuación.

Existen diferentes formas de pensamiento. Una de ellas es el pensar agitado y obsesionado, el cual en vez de volverse una herramienta para el mejoramiento de nuestro estudio musical se convierte en un gran obstáculo para el desarrollo sano y creativo de este mismo. Dicho tipo de pensamiento puede incluso bloquearnos mentalmente. Esto afecta, de algún modo, nuestra interpretación musical y también nuestro estado corporal. Por eso es fundamental ver el porqué sucede este tipo de situación tan común en el ámbito artístico y por ende encontrar nuevos caminos que nos lleven a una ejecución instrumental plena y libre de tensiones.

Asimismo, existe otra forma de pensar. Esta consiste en pensamientos calmados y cálidos, los cuales nos llevan a realizar acciones magnificas. Una vez que hemos encontrado esta manera de pensar, la cual se verá con más detalle en los capítulos subsecuentes, se convertirá esta misma en nuestro mejor aliado durante nuestro proceso de establecer una nueva relación con la música y de llevar a cabo una ejecución profunda, natural, auténtica y libre de todo tipo de tensión.

Un claro ejemplo del efecto del pensamiento obsesionado es el siguiente: imaginemos que tenemos un concierto en unos cuantos días. El solo hecho de pensar en esto nos puede, en algunos casos, hacer sentir nerviosos al respecto. Pero… ¿por qué nos sentimos así? ¿Por qué nuestro estómago tiembla de solo pensar en el concierto? ¿No se supone que debemos estar felices por compartir con una audiencia nuestro arte musical? Este último es uno de los objetivos de la música, sin embargo seguimos con ese nerviosismo que de una manera u otra afecta nuestro estudio cotidiano, haciendo de este algo totalmente opuesto al sentimiento de disfrute que pudiéramos tener en cada práctica jornalera.

El pensamiento obsesionado

Ahora bien, ¿qué es lo que causa este nerviosismo en nosotros? ¿Tal nerviosismo se debe a que ejecutaremos una pieza musical, en un tiempo determinado, delante de un público? Quizás sí y es por eso que la idea de tocar ante una audiencia es lo que provoca que nos sintamos tensos y nerviosos, ya que en el fondo de nuestro ser tenemos un gran miedo a equivocarnos, a ser juzgados o a sentirnos frustrados después de haber hecho nuestra ejecución en público.

Esta idea, que no tiene que ver en absoluto con la esencia de nuestro arte sonoro, nace en primer lugar en nuestra casa mental. Esto afecta totalmente nuestra perspectiva del concierto y asimismo provoca en nosotros un sentimiento de inseguridad. Todavía ni es el momento físico de la presentación y sin embargo este temor mental se está ya proyectando al momento real del concierto mismo. Es decir, estamos anticipando a nivel mental este suceso, mas lo hacemos de un modo tal que nos sentimos físicamente bloqueados al respecto. Esta situación fue causada por el pensar obsesivo, ese pensar que nos paraliza mental, emocional y físicamente. Lo que estamos haciendo en un caso como este, es el recrear una imagen del evento distorsionada por tales pensamientos. Esa recreación es tan poderosa que puede llegar a manifestarse tal y como lo habíamos pensado. Pero debemos aclarar que nosotros la hemos creado en primer lugar con nuestra propia forma de pensar. Esto me sucedía muy a menudo con mi maestro de Suiza. El pensamiento de tocar en la clase me daba un nervio bárbaro. Por eso cada estudio en casa era un verdadero sufrimiento. Ahora me doy cuenta que yo anticipaba dicha situación con mi modo de pensar de aquél entonces. Obviamente las circunstancias de ese entonces no me beneficiaban en lo absoluto; influenciaban a mi persona de manera radical.

Dentro del mundo musical y artístico esto es algo muy común ya sea entre estudiantes y profesionales. Los niveles de nerviosismo dependen de la persona misma. Estos pueden ser bajos o elevados. Lo importante aquí es el analizar el porque suceden ciertas situaciones y buscar alternativas que nos lleven a un disfrute interpretativo. A fin de cuentas, lo que realmente importa en un evento artístico es que el poder del arte verdaderamente fluya entre el ejecutante y la audiencia. Una vez que se encuentran tales alternativas tiene lugar un cambio profundo en nuestra persona. Con el tiempo dicho cambio se va haciendo más y más evidente, de modo espectacular, en nosotros mismos y en nuestro arte sonoro. Personalmente, ese tipo de cambio es constante en mi desarrollo artístico y humano. Esto es la belleza de la música, que nos hace crecer día a día como seres humanos y como seres tocados por la magia del arte.

El pensamiento constructivo

Ahora bien, ¿qué pasaría si de pronto fuéramos conscientes de que el ejemplo antes mencionado fue causado en primera instancia por una situación “mental”? ¿Qué es lo que haríamos al respecto? ¿Seguiríamos con la misma actitud mental o empezaríamos a transformar nuestro pensar en un pensar sano, cálido y creativo? ¿Nos podemos imaginar un estudio cotidiano libre de tensiones mentales y lleno de creatividad y amor? ¿Podemos imaginarnos el gozar en toda plenitud el tocar ante el público? Todo esto puede suceder si nos disponemos a descubrir nuestro verdadero potencial mental y aplicar este en el estudio cotidiano de nuestro instrumento musical. De ser así, empecemos a utilizar un pensamiento correcto, profundo y sano. Por ejemplo: en vez de pensar que nos da miedo el dar un concierto, usemos nuestro potencial mental y transformemos dicho pensamiento, el cual nos obstruye, en un pensamiento beneficiador como el siguiente:

ME SIENTO MUY BIEN TOCANDO EN CADA CONCIERTO QUE DOY. SOY EXPRESIVO Y ENVUELVO AL PUBLICO CON LA MÚSICA.

Este simple pensamiento sano y cálido, repetido con constancia, hará que incluso nuestro cuerpo se sienta poco a poco más flexible y libre al tocar tanto en nuestro estudio cotidiano como en un evento musical. Claro que esto es solo una parte de la renovación mental, pero conforma la base para la edificación de esta misma. La renovación de nuestra imagen y la de nuestro entorno nos dará la fuerza necesaria para adentrarnos en este nuevo camino de estudio musical. Un camino donde nuestra mente, emociones y cuerpo formarán una sola unidad, la cual transformará de manera contundente nuestra ejecución sonora.

El poder de esta nueva forma de pensar aplicada a nuestra práctica diaria tiene efectos magníficos. Recuerdo que en una ocasión uno de mis alumnos, al empezar a utilizarla, exclamó con maravilla que ¡es como magia! Y si, la palabra bien encausada y bien utilizada puede crear dicha magia, la cual no es otra cosa que el empleo del potencial ilimitado de nuestra mente en todo lo que emprendamos. Así también, detrás de ese pensar yace la fuerza pura de la intención; la intención de sentirnos plenos en nuestro quehacer artístico.

Los efectos de los pensamientos

Tal vez, leyendo lo anterior, te hayas preguntado: ¿de verdad influye nuestro tipo de pensamiento durante nuestro estudio cotidiano? ¿Qué tan importante es mantener durante este un cierto tipo de pensar? ¿Qué relación hay entre este tema y mi ejecución musical?

En efecto, se han desarrollado una serie de investigaciones científicas sobre el cómo nuestro modo de pensar influye de manera poderosa en nuestro sistema corporal. Se ha comprobado que los pensamientos negativos y de tensión provocan la liberación de hormonas de estrés en nuestro cuerpo causando el agotamiento o fatiga de este mismo. Así también, cuando nuestros pensamientos son creativos y positivos el cuerpo produce unas sustancias químicas denominadas endorfinas y encefalinas, las cuáles nos producen bienestar físico y mental.

Por eso, una de las razones por las cuales debemos cuidar nuestro pensamiento durante nuestro estudio instrumental es la relación tan estrecha que existe entre nuestra mente y nuestro cuerpo, ya que también ejecutamos un instrumento musical con “nuestro instrumento”, es decir, con nuestro ser físico.
Para comprender de mejor manera el concepto anterior, te sugiero llevar a cabo el siguiente ejercicio:

1. Encuentra un lugar tranquilo donde no te interrumpan
2. Ten a la mano tu instrumento musical
3. Escoge un pasaje musical de alguna pieza que estés estudiando
4. Atrae a tu mente un pensamiento de estrés. Por ejemplo, “siempre me equivoco en esta parte del pasaje, es muy difícil de ejecutar”. Repítelo varias veces.
5. Toma tu instrumento y ejecuta dicho pasaje
6. Al finalizar haz una pausa y toma nota de cómo te sentiste física y mentalmente durante tu interpretación.
7. Ahora haz tres respiraciones abdominales lentas y profundas.
8. Atrae a tu mente un pensamiento constructivo como por ejemplo “sé que puedo tocar muy bien este pasaje y sentirme libre al tocar” repite varias veces esta frase, u otra frase constructiva de tu elección que favorezca tu relación con la pieza escogida para este ejercicio.
9. Ten claro en tu mente, como un mapa sonoro-mental, la dirección musical y el tipo de sonoridad que deseas emanar a través de dicho pasaje. Imagínate a ti mismo tocando muy bien.
10. Toma tu instrumento y ejecuta el mismo pasaje musical.
11. Anota nuevamente tu percepción de esta última parte del ejercicio, es decir, el cómo te sentiste física y mentalmente al haber tocado dicho pasaje.

¿Notaste alguna diferencia entre las dos ejecuciones? ¿Cómo respondieron tu cuerpo y tu mente en las dos partes distintas del ejercicio? ¿Hubo alguna diferencia en el sonido de la pieza? Tal vez hayas notado una diferencia mínima o muy grande; eso depende de cada persona. Lo importante aquí es el empezar a ser consciente del poder de tu mente en relación al momento de tu ejecución.

Puede ser que en la primera parte del ejercicio hayas percibido el cómo tus músculos se tornaban rígidos e impedían tanto que te sintieras bien durante tu ejecución como el flujo natural de tu creatividad. Así también, tales pensamientos pudieron haberte hecho sentir una sensación de inmovilidad emocional y esta, de algún modo, pudo haber hecho que tu sonido estuviese apresado. Es como si la tensión mental hubiera impedido la expresión real de tu verdadera voz. ¡Cuántas veces no hemos pasado por este tipo de sensaciones limitantes y frustrantes! Son sensaciones que nos alejan de nuestro real cometido como artistas.

En cuanto a la segunda parte de tu ejercicio, tal vez hayas sentido más flexibilidad de tus músculos al tocar, lo que produjo en ti un bienestar físico y mental durante tu ejecución y una fluidez más natural y profunda de tu sonido. Seguramente tu enfoque mental era mayor por lo que tu energía sonora era más poderosa en comparación con la primera parte del ejercicio. Lo revelador es que el miedo a equivocarnos se empieza a desvanecer debido al simple hecho de que estamos dirigiendo nuestra energía mental de manera creativa y no de modo destructivo. Al emplear nuestro potencial mental todo temor irá despareciendo de la imagen que tenemos de nosotros mismos y del arte sonoro.

Con una práctica constante, conformada por los elementos de la segunda parte del ejercicio, desarrollaremos más y más nuestro potencial mental en relación a nuestra forma de interpretar un instrumento musical. A través de esta nueva manera de pensar realizaremos una interpretación genuina y libre de obstáculos tanto físicos como mentales. Este tipo de pensar sano y creativo se llama AUTOCORRECCIÓN CONSCIENTE. En la segunda parte del libro explicaremos a detalle este modo de pensamiento, a través de ejercicios específicos, aplicado de manera efectiva al estudio cotidiano.

Cabe mencionar que en ambas partes del ejercicio destaca una diferencia de nuestro estado emocional entre la una y la otra. En la primera puede ser que haya surgido en nosotros un sentimiento de frustración o miedo. En la segunda quizás sucedió que hayamos percibido un sentimiento de seguridad o bienestar. Tanto una emoción como la otra afecta también a nuestra ejecución en gran medida ya que el sentimiento que surja de nuestro pensamiento es él que expresaremos a través de nuestra interpretación. Es ya un gran paso por delante el tomar conciencia de todo esto y el saber que tenemos la capacidad de decidir cómo queremos interpretar la música y cómo queremos sentirnos durante la ejecución de esta misma. Por supuesto que también debemos contar con un maestro o guía musical óptimo, el cual nos ayude a edificar una técnica eficaz y una musicalidad expresiva. Es más bien una cuestión de trabajo en equipo, ya que es tan importante el contar con el apoyo de un buen maestro como con un método creativo y efectivo de estudio. Sin embargo, los resultados de dicho estudio dependen en gran medida de nosotros ya que la mayoría de nuestro tiempo de práctica la realizamos en absoluta soledad. Es necesario darnos cuenta que, independientemente de la guía que recibamos, dentro de nosotros yace también un excelente maestro. Esta idea es la que hará que pasemos de un estudio rutinario a uno realmente creativo y productivo.

La relación pensamiento-sentimiento-acción

“…a cada pensamiento corresponde un sentimiento y a este una acción determinada…”
– Rudolf Steiner, Teosofía

Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a la conclusión de que el primer paso para crear una nueva base técnico-musical consiste en renovar nuestros pensamientos acerca del mundo sonoro y de nosotros mismos. Es decir, todo aparente problema se soluciona en primera instancia a nivel mental, utilizando un pensamiento creativo acompañado de una imagen detallada. El tener claro mentalmente cómo queremos tocar nos dará un sentimiento de confianza y por ende provocará acciones físicas justas y naturales correspondientes a nuestra meta musical. Es necesario tener paciencia, ya que puede ser que no se vean grandes resultados en un principio. Se lleva su tiempo el ejercitar de esta manera nuestro músculo mental. Los resultados después de un lapso temporal empezarán a manifestarse de manera plena y efectiva.

Es importante no solo empezar a utilizar pensamientos creativos en nuestro estudio cotidiano, sino también vincular esta nueva visión del mundo sonoro con la naturaleza para que así recordemos de donde realmente proviene la esencia del sonido. Si nosotros estamos dispuestos, esta esencia encontrará en nuestro ser un medio de expresión perfecto.

Cabe reiterar que todo surge en nuestra casa mental. Es a partir de un cambio mental que lograremos el primer paso para hacer florecer esa unión tan profunda, auténtica, libre de obstáculos, la cual siempre ha existido entre nosotros y el mundo sonoro.

Para concluir este tema tan fascinante citaremos el siguiente pensamiento, valga la redundancia:

“… Sabe el hombre que solo dejándose guiar por “rectos pensamientos” tanto en su cognición como en sus actos, podrá cumplir dignamente su misión de hombre…” (Rudolf Steiner, Teosofía, Editorial Antroposófica, 1996, p. 27)

Lo que Steiner plantea en su cita es que al otorgar calidez, amor y creatividad a nuestro pensar haremos que nuestro verdadero potencial como seres humanos resurja en todo su esplendor. Es por esto que nuestra mente es ese elemento cocreador de la música ya que ésta encuentra en el ser humano su total expresión, su perfeccionamiento. Siendo así nos corresponde el emanarla a través de nuestro instrumento musical de la manera más fiel y expresiva posible. Un camino para llegar a dicho resultado es el utilizar al máximo nuestras capacidades mentales, emocionales y físicas y el unir éstas en todo momento.

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